imagínense
una habitación vacía, cuatro paredes blancas e inmóviles, los
segundos se convierten en minutos, los minutos en horas, las horas en
días, cada instante que paso en esa habitación siento como algo me
devora lentamente por dentro, siento como el pecho palpita mas
fríamente los impacto son dolorosos, lo único que hace mi cuerpo al
recibirlos es llevar la mano hacia el dolor esperando a que se calme
aunque eso no lo alivie,
las
paredes representan mi soledad, los recuerdos son los que me devoran
lentamente, y la razón de que retumbe mi pecho, es que fuerzo el
cuerpo a una falsa continua alegría para llenar un vacío inmenso...

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