domingo, 1 de julio de 2012

Cárcel En Blanco


imagínense una habitación vacía, cuatro paredes blancas e inmóviles, los segundos se convierten en minutos, los minutos en horas, las horas en días, cada instante que paso en esa habitación siento como algo me devora lentamente por dentro, siento como el pecho palpita mas fríamente los impacto son dolorosos, lo único que hace mi cuerpo al recibirlos es llevar la mano hacia el dolor esperando a que se calme aunque eso no lo alivie,

las paredes representan mi soledad, los recuerdos son los que me devoran lentamente, y la razón de que retumbe mi pecho, es que fuerzo el cuerpo a una falsa continua alegría para llenar un vacío inmenso...


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